La hélice es un elemento fundamental para la propulsión, la velocidad, la durabilidad del motor y el consumo de combustible. Se define mediante dos valores clave:
- Diámetro: El doble de la distancia entre el centro del núcleo y el borde más alejado de la pala.
- Paso: La distancia que avanza en un giro de 360°, funcionando como un tornillo en el agua.
¿Cómo saber si tu hélice es la correcta?
No todas las embarcaciones usan la misma hélice, incluso con el mismo motor. La elección depende del tipo de barco, eslora, potencia y navegación prevista.
La prueba de campo: Carga la lancha con dos personas y acelera al máximo en aguas tranquilas:
- Si el motor no alcanza revoluciones máximas: Necesitas menor paso.
- Si el motor puede seguir acelerando tras alcanzarlas: Necesitas mayor paso.
- Si alcanza las revoluciones máximas correctamente: Tienes la hélice ideal.
Nota técnica: En términos generales, las embarcaciones de desplazamiento usan hélices de gran diámetro y paso reducido, mientras que las de planeo utilizan diámetro pequeño y paso grande.
Materiales y tipos
Las hélices para fuera de borda son comúnmente de aluminio (aunque el acero inoxidable ofrece un rendimiento superior), mientras que para líneas de eje predomina el bronce.
- Paso fijo: De 2 a 4 palas.
- Paso variable: Ajusta el paso automáticamente según la velocidad.
- Sistemas modernos: Incluyen configuraciones Dual Prop (dos hélices en sentidos inversos) e IPS (para barcos grandes, con rotación de 360°).
Anatomía de una hélice
- Pala: El brazo que produce el movimiento impulsor al girar.
- Núcleo: La parte central con el agujero para fijación en el eje cónico.
- Bordes: La hélice funciona como un ala, contando con un borde de ataque (mayor curvatura) y un borde de salida.
Navegación: ¿Derecha o izquierda?
- Dextrógira: Gira hacia la derecha (como las agujas del reloj).
- Levógira: Gira en sentido inverso.
El sentido de giro incide directamente en la navegación; el barco no avanzará en línea recta perfecta y tenderá a caer hacia una banda, un efecto que se nota más a bajas velocidades. Recuerda también que, por diseño, el rendimiento de la hélice cae drásticamente al operar en reversa.
Problemas comunes: La cavitación
La cavitación es la formación de burbujas de vacío en la cara posterior de la pala y ocurre principalmente por:
- Hélice mal calculada, desbalanceada o que no “muerde” el agua correctamente.
- Virajes cerrados o maniobras bruscas que alteran el flujo de agua.
- Mal trimado del motor (ángulo inadecuado).
- Entrada de aire exterior entre las palas por golpes de mar.
