PASAR POR LA QUILLA: CUANDO EL MAR ERA INSTRUMENTO DE CASTIGO
"Pasar por la quilla" era una tradición naval de castigo brutal practicada especialmente en los siglos XVII y XVIII.
Consistía en atar al condenado a una cuerda que pasaba por debajo del casco del barco, de un lado al otro. El marinero era arrastrado bajo el agua, rozando el casco —muchas veces cubierto de percebes y organismos marinos que cortaban la piel— y corría grave riesgo de ahogamiento. Frecuentemente resultaba mortal.
Se aplicaba como castigo extremo por delitos graves: deserción, robo, insubordinación severa o violaciones de la disciplina militar naval. Era una forma de castigo público que servía tanto para la ejecución como para aterrorizar al resto de la tripulación, reforzando la autoridad del capitán en un entorno donde la disciplina era crítica para la supervivencia en el mar.
La práctica desapareció gradualmente conforme evolucionaron los códigos navales y las normas de derechos humanos, aunque en algunas marinas militares persistió hasta el siglo XIX. Hoy existe en el folclore y la literatura naval como símbolo del castigo implacable y la brutalidad de la vida en el mar en épocas anteriores, apareciendo en novelas, películas y videojuegos ambientados en la era de la vela.

